14 julio 2006

La triste aritmética de la lectura.

La otra tarde caminaba charlando con un amigo acerca, entre otras cosas, del poco tiempo que nos queda libre, hoy en día, para disfrutar de la lectura. Horas después, casi sin darme cuenta, me descubrí a mi mismo evocando aquellos tiempos envidiables en los que podía leer hasta la extenuación, sin más de tiempo que la del propio día. En la actualidad, por desgracia, apenas dispongo de unos instantes, para poder leer y disfrutar de la plácida absorción de la palabra escrita. Y mucho menos aún para escribirla con cierto juicio.
En aquellos tiempos tenía yo una cierta tendencia a medirlo todo en su cualidad numérica (todo lo medible, claro está) y una de entre las cosas que trate de calcular o medir fue el número de libros que, siendo muy generoso conmigo mismo, podría llegar a leer en toda mi vida. Ya veréis que el resultado es francamente triste y en aquellos tiempos me produjo una gran desazón y no menos frustración, pero sigamos mi razonamiento de entonces (repito, lleno de generosidad para conmigo y mi capacidad de leer a lo largo de mi vida). Supongamos que puedo leer 8 libros cada mes, esto es una suposición generosa pero no imposible. Muy bien, con 8 libros al mes podría leer unos 96 libros al año, ¡Fantástico!, 100 libros (redondeando) al año está muy bien, sigamos; esto podría suponer unos 6000 libros a lo largo de toda una vida con 60 años de lectura a 8 libros por mes.
¡Que tristeza!, apenas una sola estantería de 2 x 6 en un salón, y eso siendo muy generoso. Ya firmaba yo con leerme 3-4 libros cada mes y con eso no llegaría apenas a los 3000 libros.
Os recomiendo que hagáis este ejercicio con vuestros propios números y, espero, llegaréis a la misma conclusión que yo en aquellos años, y que a modo de moraleja podría enunciarse como:

“Elige sabiamente lo que lees y disfruta cada letra, cada sílaba y cada palabra”.

Muchas gracias por dejar de leer otras cosas para leerme a mi unos minutos.

5 comentarios:

Editores dijo...

Toda la razón del mundo. Aunque va por épocas. Me recuerdo algunas de esas leyendo 3 y hasta 4 libros por semana. Y luego añada los no acabados. El futuro está aquí, y se llama gestión del tiempo escaso.

Gracias por el interesante post.

La brujita dijo...

Un placer, oiga :).
Quería comentar que durante un año sabático me propuse leer lo más que pudiera, y como meta me puse llegar a los 100 libros hasta fin de año. Lo conseguí y lo superé, leyendo libros gordos y delgados. La verdad es que lo disfrute muchísimo pero medio me obsesioné y dejaba de hacer algunas cosas por leer. Prefería a veces quedarme en casa con mi libro a salir por ahí (no siempre, eh). El siguiente año ya no era sabático, pero así y todo conseguí llegar a los 50. El siguiente, creo que sólo 2 jeje. Pero fue porque tuve que leer libros pero de texto y no me quedaba tiempo para la literatura.

De todos modos te digo que, aunque no tengo a mano la fuente, en estos tiempos la vida humana no alcanza para leer libros o revistas (y hablo solo del formato en papel) sobre una temática específica en cualquier idioma, aunque no me lo creas.

Saludos.

bosco dijo...

Entonces, donde realmente habría que detenerse es en diseñar una buena selección de lecturas. ¿se te ocurre como?
saludos.

el escribidor diligente dijo...

¿Y entonces cómo es que mis estanterías se llenan tanto? No me entran los libros. Es cierto que somos dos en casa, y que somos buenos lectores, pero ya cuando salí de Argentina dejé todos los que tenía, salvo honrosas excepciones, y ahora, cinco años después, ya tengo todo lleno nuevamente.
Es igual: leer nunca está de más. Sólo hay que seguir los consejos de Borges, que decía que si un libro te aburriera, lo dejaras y pasaras a otro, para no perder el tiempo.
Un abrazo, y te invito a leer algo en mi blog.

Anónimo dijo...

Tuve un profesor en una escuela de letras y sus cifras eran:
Solo los "entregados" llegaban a los dosmil libros en una vida. Uno de nosotros, con estudios, relativamente inquieto y según el tiempo de que de dispusiese, y de la evolución de su salud,se daría por contento si llegase a los 1200libros en su vida.
Según él, uno de los españoles que más habían leido y lo decía con mucha admiración pese a que hacia algún asco al personaje, era Don Marcelino Menendez y Pelayo que se había acercado a los 5000.
Su conclusión era: dado el poco tiempo que disponemos para leer la selección ha de ser intransigente y siempre hay que tener en cuenta que nadie obliga a leer hasta el final un libro que desde la págia 50 sabes que no te llena, que no es lo que esperabas. Hau que eer sin respeto por muy sagrado que sea el autor.