Suena una de esas musiquitas de teléfono móvil tan presentes en todo lugar y hora. Biterio mira la pantalla del móvil, es Morrario, un viejo conocido del que hace ya meses que no sabe nada.
- ¡Que raro!
Exclama Biterio mientras pulsa la tecla para descolgar (aunque no descuelgue nada).
- Dígame - responde Biterio
- Hola Biterio, soy Morrario. ¿Cómo te va, tío?
- Hola Morrario, cuanto tiempo. Ya ves por aquí con mis líos como siempre.
- Pues hacía mucho que no hablábamos y me dije: "voy a llamar a Biterio", y aquí me tienes. Por cierto, ¿Que tal el trabajo?, ¿Sigues trabajando en el mismo sitio?
- Bueno, pues ahí vamos, no puedo quejarme. Sigo aquí en el Departamento de Sistemas del Banco, la verdad es que estoy bastante bien.
Me saltaré unos pocos minutos más de conversación y vamos al grano.
- Oye aprovechando que te tengo al teléfono -dice Morrario- tengo un problema con mi ordenador y que seguro que tu me lo resuelves enseguida. Verás es que he instalado un grabador nuevo de DVD y bla, bla...
Bueno creo que no vale la pena continuar, seguro que ya sabemos de qué hablo. Esta conversación y otras similares, tanto en persona como por teléfono, se llevan a cabo cada día. Es una situación que los informáticos padecen (padecemos) de manera continua y que no parece que tenga solución, salvo que nosotros se la pongamos.
Resulta irritante ver como gente que ni siquiera te conoce te lanza la avalancha de sus problemas informáticos con el convencimiento de que es tu obligación resolverlos. A mi no se me ocurre ir a un compañero abogado para que revise mis contratos o un conocido electricista para que me resuelva el problema con el aparato de luz de la mesilla, o mil ejemplos más que podría poner. Cuando necesito a un profesional lo pago y listo. Sin embargo, en los temas informáticos, parece que es legítimo que uno dedique su tiempo profesional a regalárselo a los demás. No señor ¡ya basta! Que yo me gano la vida con esto.
Me gustaría que alguien me explicara de donde procede esa creencia colectiva de que el informático es una especie de ONG unipersonal que vive encantado de resolver los problemas informáticos de otros y que además lo hace gratis, con sumo gusto y disfrutando muchísimo con ello. Vamos que casi tendríamos que pagar por que la gente no pasara sus problemas informáticos.
Sé que no descubro nada nuevo, que hablo de un asunto antiguo (aunque vigente aún). Pero permítaseme que lo saque a colación como manifestación de mi queja y desacuerdo con la situación.
Les regalo esta divertida parodia del programa "La hora chanante"

